CONSEJOS

Sepa como conservar sus botas Guartelá

Es importante que el consumidor esté bien consciente de que las botas, así como nosotros también envejecen, y que su desempeño y su apariencia tras algún tiempo de uso dependen mucho de cómo cada bota fue escogida y usada, unas botas que son habitualmente limpias, de forma apropiada, arregladas luego que el primer problema aparece y conservadas con productos adecuados, tendrá naturalmente mayor vida útil y mantendrá por más tiempo su aspecto y su calidad. Las botas son hechas de piel de animales tipo: vaca, buey y así como nosotros usamos cremas hidratantes para conservar la piel, los zapatos también deben ser conservados con productos propios como hidratante o grasa lo que es de fundamental importancia para que las botas tengan una mayor durabilidad y la receta es muy simple: limpieza y conservación.

La falta de conservación resulta en debilidad de las fibras favoreciendo el rompimiento y descascar de finalización del cuero.

Consejos que evitan problemas

Limpieza: Es fundamental que, antes de aplicarse cualquier producto para engrasar y dar brillo a los zapatos de cuero, se proceda una limpieza cuidadosa para evitar que partículas de polvo o tierra permanezcan sobre el cuero y posteriormente vengan a arañarlo. Si los zapatos estuvieran muy sucios remueva la mugre con un paño húmedo, sin dejar partículas de mugre en la superficie y cuando estuvieran secos aplicar la grasa uniformemente.

El secar: Tras el secado lustrar con paño seco y limpio o cepillo de cerdas suaves.

Como secar los zapatos mojados: Jamás secar unos zapatos junto a fuentes de calor intenso como secadoras de ropa, calefacción, estufas, hornos ni tampoco al sol. Altas temperaturas e intentos de acelerar el secado afectan al cuero endureciéndolo y favoreciendo su quiebra debido a la pérdida de flexibilidad. El secado debe ser realizado a temperatura ambiente en local bien ventilado a la sombra.

Tiempo para respirar: No dejar las botas en local cerrado cuando no estén en uso. Es necesario darle tiempo para respirar, es decir, para permitir que la transpiración acumulada durante el uso pueda ser liberada para el exterior, manteniendo las botas cómodas y las propiedades bactericidas activas.

Higienización: La higienización una vez que ambos, zapatos y pies, periódicamente, deben ser mejor inspeccionados. Los pies para una mayor comodidad deben tener sus uñas cortadas de modo recto, con cortadores especialmente diseñados para tal, dejándolas levemente mayores que las puntas de los dedos. Los pies transpiran cerca de 20 gramos por día, para evitar la propagación de hongos y bacterias, tras la higiene diaria de atención al secado, principalmente entre los dedos. Otra medida, es mantenerlos siempre que posible bien ventilados; forros de zapatos en cuero ayudan los pies a respirar. Ya los zapatos deben ser limpios internamente, con productos neutros que no provoquen después de algún tipo de irritación a la piel de los pies, a medida que necesario.

A menudo en zapatos usados sin calcetines, donde se verifican el acúmulo de polvo y transpiración, resultando en varios puntos oscuros fijos, dentro de los zapatos, el uso de desodorantes propios para zapatos, es aconsejado después de la limpieza. Y, es bueno recordarse que los zapatos deben descansar como mínimo 24h antes de ser usados nuevamente. Está practica permite que los zapatos respiren y sequen debidamente, evitando malos olores y conservándolos por más tiempo.

  • lavar con agua;
  • no usar jabón;
  • secar a la sombra en local ventilado. El secado forzado puede causar daños que perjudiquen la garantía de los zapatos;
  • tratar el cuero periódicamente con productos adecuados;
  • tras el uso, retirar la plantilla para ventilar los zapatos y facilitar el secado.